Lo que un negocio online necesita: Marketing digital 360 y una visión de mejora continua

Marketing Digital 360

Como bien refleja la propia historia de crecimiento empresarial de la agencia de marketing digital Convertiam, para evolucionar un negocio online, hoy y siempre, será necesario evolucionar con los últimas tendencias en marketing en Internet que vayan apareciendo.

Repasando un poco lo ocurrido años atrás, vemos que a mediados de los 2000 si sabías cómo posicionar un página web en Google… eras un auténtico pionero y podías conseguir grandes éxitos (sin necesidad de formar un equipo), ya que ya existía una buena masa de usuarios navegando por Internet y una competencia relativamente baja en todos los sentidos.

Sin embargo, el conocimiento tiende a expandirse más rápidamente conforme se atisba que gracias a su implementación práctica pueden obtenerse grandes beneficios económicos.
Dicho y hecho, pocos años después gracias a libros, blogs y foros informando… aparecieron gran cantidad de profesionales en la disciplina del posicionamiento web en buscadores, que buscaban no solo prestar servicios a terceras empresas (como históricamente se daba con el diseño de páginas web), si no también empresarios que buscaban el DIY, creando equipos digitales propios en sus empresas para hacer un departamento de marketing fuerte con el que escalar sus negocios.

Entre unos y otros, el resultado final ha sido que “rascar tráfico” en Google procedente de búsquedas orgánicas de SEO en ciertos nichos de negocio resulte bastante complicado. Y como ya se sabe, en el mundo de la empresa, en gran cantidad de ocasiones se buscan los resultados a corto plazo.

De aquella necesidad de crecer rápido y conseguir clientes para ya, nació una nueva disciplina: el “SEM” o lo que viene a ser lo mismo… la gestión de la publicidad online de Google Adwords (los anuncios de palabras de Google) con los que te colocabas arriba de forma inmediata, si (hacías unas buenas campañas y) estabas a dispuesto a pagar lo que se pidiera en el sistema de pujas por subasta ideado por la compañía del buscador.

Como los anuncios de pago funcionaban como un tiro y ponía las ventas de las empresas en positivo, cada vez más presupuesto de marketing se iba hacia la gestión de campañas de publicidad con Google Ads. Pero de nuevo, el cuento se repetía… cada vez entraban más competidores y la rentabilidad empeoraba. El margen se iba reduciendo o desaparecía.

¿Qué hacer entonces? Si cada vez hay más competidores en SEO y las pujas se están poniendo por las nubes con Google Ads, conseguir clientes nos estaba costando un kilate cuando antes era un coste mínimo. ¿Pero esto de hacer negocios en Internet no decían que era tan fácil y cualquiera podía conseguirlo?

Estaba claro, había que optimizar y mejorar lo presente, ¡Llegaba la super especialización, había que ser los mejores! El marketing online se complicaba y requería una mayor especialización. Ya no valía con saber un poco de todo, había que ser “experto en”, las agencias de marketing digitales y también los departamentos de las empresas empezaban a incorporar a perfiles en sus filas cada vez más especializados a fin de poder mejorar la competitividad de las empresas.

Se empezaban a optimizar con gran metodología los sitios web para que posicionaran mejor en google (WPO, estrategias de contenidos agresivas, contenidos multimedia, campañas de linkbuilding casi magistrales…) y los mismo con Google Ads. Entre tanto, todos nos dábamos cuenta de que no valía cualquier visita a la página web, que había que medir y hacerlo bien. Que era mejor unas visitas que otras y que si la página web a la que le enviamos el tráfico tenía más capacidad de convencer a ese cliente para que hiciera la transacción con respecto a otras, entonces nuestro negocio era mucho más productivo. Había que medir e implementar mejoras en la web para que el negocio funcionase.

Sin quererlo, ni beberlo, nuevas disciplinas habían hecho acto de presencia en el marketing digital. Nuevos servicios, nuevas especialidades… CRO (Conversión Rate Optmization), UX (Usabilidad y Experiencia de usuario), analista digital… La obsesión por medirlo todo era real, era necesaria.

Con las métricas controladas y conocedores de lo que pasaba en el negocio… había que seguir creciendo… las empresas siempre buscan maximizar beneficios (o al menos eso explica en clase de microeconomía) y en la vida si no avanzas, fácilmente empiezas a ir para atrás. Así que había que buscar nuevas oportunidades… y de pronto… ¡Boooom! Aparecen las redes sociales, una nueva oportunidad de conectar con la gente, de diversificar fuentes de tráfico… Social Media Marketing, gestión de campañas de publicidad en redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter), campañas de marketing con influencers… Y todavía algo más importante: ¡los datos!

Sí, la tecnología y recopilación de datos asociados a usuarios de Internet (que hace años aparecía en las películas como algo futurista) había llegado a su punto de madurez. Segmentar las campañas de publicidad con gran precisión ya era posible. Saber las preferencias de la gente, quiénes eran tus clientes y quiénes no, quiénes se habían interesado pero no habían comprado, quiénes son tus clientes… todo esto y mucho más era posible gracias al “Data intelligence”. La inteligencia de datos explotaba con diversas metodologías y aplicaciones: Remarketing, compra de publicidad programática, Business Intelligence… En definitiva, una nueva vuelta de tuerca y nuevas oportunidades para todos.

Y en estas estamos y estaremos siempre. Porque como ves, Internet junto con la tecnología es y será siendo siempre una nueva fuente de oportunidades para explotar a nivel marketing para las empresas. Primero son una cosas, luego otras, y todas siempre cumplen un patrón en común… en primer lugar resultan novedosas y explotables sin competencia o poca profesionalidad, pero en poco tiempo (cada vez menor conforme pasan los años…) se saturan y dejan de ser tan rentables y aprovechables por las empresas.

¿Qué quiere decir esto? Efectivamente lo que quiero decir es que para empujar un negocio online; A día de hoy se requiere estar a la última en muchos y muy diferentes campos del marketing digital, que cada vez estos son más complicados y exigentes en todos los sentidos.
Pero sobre todo que para llegar a estar en situación de poder beneficiarse de las mismas, hay que ser paciente para saber cuando toca introducirse en ellas, a la par que ser resilente con el fin de a través de la mejor manera posible la travesía del desierto que supone formarse hasta abarcar el grado de experto y poder decir que los trabajamos adecuadamente.

Aunque como diría el refranero popular o el sentido común, en la vida y en la empresa no se puede ir dando saltos de unas cosas a otras (sin terminar de asentar correctamente las bases del negocio digital).
Es por eso que lo primero es lo primero: Asienta unas buenas bases sobre los pilares de captación de tráfico online que definas para tu negocio, optimiza hasta nivel experto y pasa a la siguiente. Crece y adáptate a los cambios, pero no pierdas la esencia sobre la que empezaste.

El marketing digital requiere una visión amplia, 360 grados e innovación continua, pero recuerda que el marketing aunque lleve el apellido de “digital” o cualquier otro de los muchos que nos gusta ponerle… siempre será marketing. Por lo que en todo momento, busca la mejor forma de saber llegar a tus clientes en términos de rentabilidad/coste y satisfacer a sus necesidades.

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