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Mi Viaje a tenerife

subiendo al avionAprovechando esta semana de vacaciones en el trabajo, me he ido de viaje junto con mi novia Marta a Tenerife, en las Islas Canarias.

Han sido unas vacaciones fantásticas. En estos 7 días y 8 noches hemos disfrutado del estupendo clima veraniego de la isla, de sus magníficas playas (Los cristianos y Las américas) en el sur y de tres días de excursiones por el resto de la isla descubriendo su cultura, ciudades, pueblos, monumentos… y como no podía ser de otra forma también de su gastronomía.

Aunque llegamos el viernes a Tenerife, debido un pequeño retraso en el avión por parte de  la aerolínea Aircomet en el aeropuerto de Zaragoza ya era un poco tarde como para bajar a la playa o la piscina del hotel, por lo que  después de cenar en el buffet libre del Hotel Sol Princesa Dácil, solo nos dio tiempo a dar un paseo por la playa de Los cristinos y conocer un poco el pueblecito pesquero re-convertido al turismo. Así que con un tremendo “mono de playa” utilizamos los dos primeros días (Sábado y Domingo) para tomar el sol, bañarnos y dar paseos por la playa.

Sería el lunes cuando ya comenzamos con la excursiones, y la verdad es que fue de agradecer pues tras varios días tomando el sol y pese a la protección, la piel de mis hombros y espaldas ya estaba a punto de caramelo para quemarse. De hecho es tal la intensidad de los rayos solares en la isla, que al final de nuestra estancia en Tenerife con tan solo tres días de playa (Sábado, Domingo y Jueves) más el solecillo que nos iba dando mientras estábamos en el resto de las excursiones, fue suficiente como para traernos un moreno veraniego muy interesante para casa.

hotel sol princesa dacilCon respecto a las playas del sur de Tenerife la que más cerca nos caía del hotel era la de “Los Cristianos” que es un pueblecito pesquero con una playa adaptada al turismo donde los habitantes del pueblo tienen un pequeño puerto donde dejan sus botes.

Esta playa pese a ser muy bonita no nos gustó para bañarnos, dado que los barcos suelen desprender siempre aceites y otras suciedades, por lo que decidimos andar 5 minutos y acercarnos todos los días a la playa de “Las Vistas”, mucho más grande, limpia, de fina arena y mejor acondicionada para el disfrute turístico.

En ambas se pueden reservas tumbonas y sombrillas para estar en la playa. Nosotros decidimos no hacerlo: el coste eran unos 9 euros/día para dos personas. Y en la playa de las américas, que es un sector más comercial y con más hoteles si cabe todavía, valían unos 12 euros según nos comentaron otros viajeros con los que coincidimos en el aeropuerto.

Lo cierto es que quedamos impactados de lo comercial que era la zona de “Las Américas” y de todo el turismo que recibía a lo largo del año dado el benigno clima de las islas. Un ejemplo concreto de esto, es que contaban con tiendas de renombre como Zara, empresa que no hace publicidad y de la que parte de su éxito se debe ha haber sabido colocar sus tiendas en las mejores calles comerciales de todo el mundo.

En cuanto al tema de las compras nos habían comentado que estaba bastante bien y que muchos productos se podían regatear. Sin embargo, lo del regateo no es del todo cierto y en cuento a las compras lo único que merece la pena en la Isla es la perfumería (donde puedes disfrutar de descuentos del 30% en primeras marcas de colonia), el tabaco  (máximo permitido llevar 3 cartones enteros en la maleta, aunque es posible meter más cartones abiertos en el equipaje de mano o bien en la maleta, ya que significa que son para consumo propio) y los productos típicos de la isla.

Estos últimos es especialmente recomendables no comprarlos en las típicas tiendas por donde pasan todos los turistas y aprovechar que probablemente alquiles un coche para recorrer la isla para acercarse 30 minutos a un centro comercial como Alcampo en Santa Cruz de Tenerife y cargar allí las provisiones.

Nosotros pagamos por un queso pequeño de Cabra en Icod de los Vinos unos 8 euros, queso que luego encontraríamos a menos de 4 euros. Y lo mismo nos pasó con el mojo picón que acabamos comprando botes para familiares, hasta un 300% más barato. Sin embargo, no fue así con el tabaco (que pese a que no compramos), este se encontraba más barato en Los Cristianos.

En cuanto a la Playa de Las Américas, estuvimos una sola tarde y nos acercamos hasta allí con el coche, un Toyota Yaris, ya que estaba un poco lejos de nuestro hotel.

Estuvimos en la parte más al norte de Las Américas cerca del Hotel Sol Tenerife y pasado el Burger King. Nos gusto mucho esa cala: la playa era un poco más negra, también fina y no había una sola ola, una auténtica balsa para el disfrute.

Todas las playas de la zona sur de Tenerife son artificiales, esto quiere decir, que Tenerife es una isla generada por las erupciones volcánicas del Teide y es fundamentalmente rocosa, pero debido a su éxito turístico han procurado crear unas playas vistosas con fina arena para que los turistas puedan disfrutar de sol y playa en un clima excepcional a lo largo de todo el año.

La gran diferencia entre el norte y el sur de la isla son las playas (mucho más rocosas en el norte) y su clima (en el norte un poco menos soleado). Por lo que después de recorrer toda la isla acabamos encantados de haber tomado la decisión de pasar nuestras vacaciones en el Sur de Tenerife y tomar este punto como nuestra base de operaciones para la realización de las excursiones, ya que si hubiéramos elegido Puerto de la Cruz (en el norte) no habríamos disfrutado tanto. Sin embargo,  como curiosos viajeros nos gusto mucho para recorrerlo toda una tarde, tomarnos un refresco y hacernos bonitas fotos en su paseo marítimo.

marta con el coche

Este año las empresas de coches de alquiler han tenido muchas dificultades para disponer de un amplia gamma de vehículos para ofertar por lo que han reducido los coches de inferior clase y subido los precios en las de todas, siendo además de más difícil encontrar un vehículo, más caro. Pese a todo gracias a que reservamos por Internet con antelación conseguimos una muy buena oferta, 3 días por 89 euros de un “clase A” por el que finalmente nos acabarían dando un “clase B”, un toyota yaris con muy buenas coberturas en seguros,  sin sobre coste en el precio por ser menor de 25 años y lo mejor de todo es que nos lo traían al hotel sol princesa Dácil y nos dejaban devolverlo en el mismo hotel, solo con dejar la llave en recepción.

La gasolina corre por cuenta de quien alquila el coche, teniendo que dejar el vehículo en las mismas condiciones que se alquila. Si por ejemplo, te dejan el coche con el depósito lleno,  entonces te cobran el importe mediante tarjeta de crédito de esa gasolina en la factura de alquiler y si luego lo vuelves a dejar igual que antes, te hacen una devolución por el mismo importe.

Aunque si lo dejas a la mitad, efectivamente como puedes imaginar solo te devuelven la mitad del importe que fue cobrado a la hora de alquilar el vehículo físicamente en la oficina “rent a car” de la empresa.  En nuestro caso, seleccionamos Faycan.

Por otro lado es interesante saber que con algunas empresas aunque los vehículos de alquiler los datos de la reserva se proporcionan online, solo se paga cuando lo recoges en la oficina y firmas el contrato de alquiler, lo cual te otorga cierta flexibilidad ante cualquier imprevisto que te pueda surgir durante tu estancia en el destino.

en el loroparqueUna vez con el coche en nuestro poder, nuestra primera excursión fue Loropark + Puerto de la Cruz. Nos costó más de dos horas y media llegar a Loropark desde Los Cristianos porque nos perdimos un poco justo cuando estábamos a punto de llegar, gracias a las “infraestructuras de embellecimiento” del Plan E,  además el parking estaba lleno de buses así que nos tocó aparcar por fuera, pero llegamos bien de tiempo.

En el Loropark vimos casi todo, muy bonito, lo mejor los shows: el de las orcas y el de los delfines (aunque el de los delfines es mejor el del L’Oceanogràfic de Valencia) y nos perdimos el Loroshow porque llegamos justo a la hora, cuando había que estar 15 minutos antes haciendo fila, debido a que es a puerta cerrada.

Salimos de ahí y el resto de la tarde lo pasamos en Puerto de la Cruz, paseando por sus calles y viendo asombrados lo diferentes que eran las playas del norte de las del Sur. Aunque no llegamos hasta los Lagos Martianez, que son unas piscinas enclavadas en las rocas, porque ya estábamos un poco cansados de andar, unos días más tarde en Garachico tuve la oportunidad de darme un buen chapuzón en un enclave similar.

Al día siguiente nos fuímos a dar la vuelta a la Isla, subimos desde Los Cristianos por el vertiente soleada del Teide y bajamos por la parte húmeda. La carretera está muy bien, eso sí hay que ir con cuidado.

El teide es simplemente espectacular, sus paisajes y sus contrastes son encantadores. La dinámica era disfrutar conduciendo con esos paisajes e ir deteniendo el coche en los distintos paradores habilitados, siendo los más importantes allí donde se detienen los autobuses turísticos, vamos que es muy difícil que yendo por separado te pierdas algo.

Además los distintos paradores tienen muy buenas indicaciones por lo que para lo que te van explicar la guía mejor tener la libertad de hacer lo que quieras con tu tiempo y parar allí donde más te apetezca, que meterse en el bus, te cobren caro, ver poco y que te lleven a los sitios que tienen apalabrados, que no son precisamente los mejores.

Es decir, creo que lo mejor de organizar el viaje Tenerife es tener la libertad de hacer lo que quieras y disfrutar de toda su variedad, no limitándote a un estricto itinerario marcado. Aunque claro, esta opción exige dedicarle un poco de tiempo a navegar por Internet para preparar el viaje y saber qué ver antes de visitar la propia isla.

Después de bajar el Teide, fuimos a ver el famoso Drago Milenario en Icod de los Vinos, donde precisamente lo que más me gusto no fue el Drago, sino la experiencia de tapear por el pueblo, tomar las degustaciones que nos ofrecieron en las tres tiendas de productos típicos de la zona, hacer nuestras compras y finalmente comer junto al Drago en la plaza del pueblo.

Reposada la comida, nos dirigimos a Garachico un pueblo muy bonito junto a la costa, donde me dí un baño en sus playa, paseamos por el pueblo, por una tienda de productos típicos canarios y nos hicimos unas cuantas fotos.

Toda la zona norte además de contar con muchos plataneros (casi diría que es la segunda industria de la islas después del turismo) tienen muchos viñedos, de hecho, fue en Garachico donde se montó una revuelta por parte de los campesinos cansados de que los ingleses explotasen el comercio marítimo de todos los vinos de la isla durante mucho años, sin que las grandes riquezas se generase entre los que explotaban las tierras, sino en los intermediarios.

Así pues terminado nuestro recorrido por Garachico como queríamos dar la vuelta a la isla y ver el acantilado de los gigantes nos tocó volver a subir un montón de montañas (un auténtico rollo y bastante peligroso) ya que había unos pedazo acantilados impresionantes con unas curvas extremadamente cerradas que después de llegar hasta “Los Gigantes”, acabé valorando que no merecía la pena haber subido por esas carreteras, pues los gigantes nos defraudaron bastante nuestras expectativas.

Vamos, que no merece la pena ir a ver “Los gigantes” en coche y menos con semejante tour que hacia falta dar para luego volver desde allí a Los Cristianos. En todo caso, tal vez merezca la pena si coge la excursión en barco de 2 horas, pero para eso nos tendríamos que haber planificado de otra forma porque ya llegamos allí demasiado tarde.

Y por último, la mitad de la mañana del Miércoles se la dedicamos a visitar la capital de Tenerife, Santa Cruz, en la cual tampoco estuvimos mucho rato ya que se ve realmente rápido al aglutinar todos los monumentos y zonas de interés junto a la Plaza España de la ciudad.

Así que por la tarde ya pudimos disfrutar otra vez de la playa y de las instalaciones del hotel sol princesa dácil, en el que teníamos todo incluido y estaban muy muy bien. Tanto que había un porcentaje importante de gente que la mayor parte de sus vacaciones, eran únicamente disfrutar de su estancia en el hotel y aprovechar las ventajas del todo incluido.

minigolfLa gente bastante maja, tanto empleados del hotel como otros turistas, entre los que había fundamentalmente  en ese hotel españoles, británicos e italianos. Lo bueno del hotel Sol Princesa es que había animación variada a lo largo de todo el día, las comidas estaban bastante bien, estaba cerca de las playas, tenía abundantes servicios dentro y fuera del hotel y nos dieron una de las mejores habitaciones del hotel, en la plata 13 del edificio, con magníficas vistas al mar.

Respecto a comer fuera del hotel, los precios estaban bien, no eran un chollo pero si más baratos que en Zaragoza y precisamente muchos de ellos se encontraban entre los muchos restaurantes pensados solo para el turismo extranjero y sus costumbres, de los cuales decidimos huir literalmente. Otro tema es que estaba bien de precio era la gasolina: a 0,77 euros la sin plomo 95, que era con la que había que cargar nuestro coche de alquiler.

Lo único malo de todo el viaje, fue sufrir otro retraso a la vuelta por parte de la compañía aérea Aircomet de más de 5 horas en el Aeropuerto Sur de Tenerife, que nos hizo perder toda la tarde del día de vuelta, quien se llevó su correspondiente reclamación en el aeropuerto vía AENA y a la vuelta en la agencia de viajes.

Así que para resumir se puede decir que el viaje  estuvo muy bien y me lo pasé genial. Una experiencia inolvidable que se la recomiendo a cualquiera que le guste le playa, pasear viendo pueblos y paisajes muy bonitos, y sobretodo se quiera asegurar el buen tiempo, independientemente de la época del año en la que estemos.

Evidentemente la agencia con que contrate todo el viaje fue con Centraldereservas.com, que para algo es en la empresa en la que trabajo y donde siempre me van a dar el mejor servicio y precio en todos los aspectos relacionados con los viajes.