Hace un tiempo escribí después de comprar en El Corte Inglés sobre la tarjeta Doblecero, una tarjeta descuento o canjeable por regalos cuando acumulas saldo a lo largo de las compras.
Y precisamente a raíz de esto, el Jueves estuve hablando por teléfono con el responsable de marketing de Doblecero en El Corte Inglés, el cual me comentó que el motivo fundamental por el cual no restringen la emisión de tarjetas doblecero es porque quieren que todos los clientes de El Corte Inglés tengan una en su poder, las conozcan y vayan empleando de forma progresiva, tratando así de discriminar lo menos posible por motivos de edad aunque vayan dirigidas a un target jóven para evitar que nadie se sienta mal por no recibirla o decirle que ya no es jóven (especialmente cuando lleva muchos años como cliente y sigue comprando un determinado tipo de productos) así que optaron por repartirla a todo el mundo desde el punto de venta para evitar la barrera que supone desplazar al cliente del punto de venta a una planta específica para la elaboración de una tarjeta de compras, de esta forma a cambio de un regalo dirigido al público objetivo (una mochila deportiva) por un registro en la web (que no he hecho, pero que supusieron que solo harían aquellos usuarios con acceso y conocimiento de Internet, es decir, un perfil de cliente que se suele corresponder más con los jóvenes) conseguirían información sobre los mismos cuyo objetivo final sería establecer acciones de marketing relacional (crm, email marketing, marketing movil…)
Por cierto, acciones que a lo largo de todo estos años no he visto más que en forma de mailings al domicilio postal y postales para navidades o cumpleaños… vamos que en la explotación de las nuevas tecnologías para el marketing tienen un largo camino por recorrer, lo bueno que tienen recursos y capacidad para el cambio.
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