Creo que es un buen momento para comprar locales céntricos de empresas que están a punto de cerrar, y hacerlo antes de que llegue la inmobiliaria de turno porque lógicamente saldrá más caro que si se negocia directamente con el propietario. En particular, los típicos locales que llevan muchos años ocupados por un negocio y ahora pueden quedar libres.
De igual forma, es importante que antes de comprar un local evalués el perfil del comprador que podría consumir en este establecimiento en el futuro, las vías de comunicación que lo rodean, el tránsito y aunque parece una tontería si da o no la sombra a la hora de comer, o si “pega mucho el cierzo” cuando hace mal día… y es que la gente siempre tiende a pasear por el sitio más cómodo.
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