Las empresas invierten en RSC (Responsabilidad Social Corporativa) no porque tengan una conciencia especial sino que lo hacen porque el mercado ha entendido que es un requisito o condición necesaria para obtener el reconocimiento y mejorar su imagen. Por tanto, la inversión en este tipo de prácticas únicamente se basa en maximizar el valor de mercado de la empresa, y no invertirían en proyectos sociales si estos no fueran públicamente visibles (reconocidos por el mercado) o por imposición legal.