La motivación del empresario es decisiva en cualquier tipo de proyecto, pero más en sus comienzos, en verano me presentaron 2 ideas de negocio, sobre la primera ya comenté mi opinión y sobre la segunda lo que inicialmente me parecía que con trabajo e inversión podría ser un “pelotazo” conforme ha ido pasando el tiempo se ha ido corroborando mi predicción: si en una economía de alta competencia, el promotor de la idea no quiere implicarse casi al 100% es imposible que salga adelante.
Ayer comiendo con Alfonso J. Lahuerta cuando me contaba toda su historia como emprendedor percibí todo lo contrario, una gran fuerza y motivación para aprovechar cada día en disfrutar de algo, emprender una idea o desarrollar un proyecto… pero especialmente me parecieron interesantes dos cosas:
!. Su garra comercial, capaz de hacer que una pequeña empresa gane proyectos a los grandes.
2. Su filosofía como inversor y emprendedor, es decir, como “business angels” donde me comentó que a diferencia de otros inversores a él le gusta dedicarse prácticamente “full time” al desarrollo de una empresa en sus comienzos, dotarla de una estructura organizativa, visión internacional, recursos y procedimientos para cuando es mayor mayor dejarla caminar por sí sola.
En definitiva, de esta pequeña experiencia, concluyo que un buen emprendedor es aquel quién guiado por su instinto comercial sabe adelantar buenas oportunidades de negocio o desarrollarlas desde ahora, para poco a poco ir construyendo una empresa a su alrededor.
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